jueves, 16 de octubre de 2008

Un ensayo cinematográfico sobre la ceguera





Las novelas adaptadas al cine generalmente son decepcionantes. Los motivos pueden ser muchos: el intento fallido de contextualización de determinada historia; el nulo consentimiento del autor, que a veces resulta hasta en molestia; las dificultades para englobar la mayoría de los detalles del texto al lenguaje cinematográfico; la interpretación pueril del director del filme, y así puedo enumerar muchos más. Por lo anterior, resulta sorprendente cuando una adaptación llega a ser “fiel” a la novela. Y aún más loable es cuando se trata de una obra excepcional de un autor tan hermético en este sentido. Me refiero a la adaptación del libro del ganador del premio Nobel de Literatura en 1998, José Saramago: Ensayo sobre la ceguera, llevada al cine por el director brasileño Fernando Meirelles (Cidade de Deus -Ciudad de Dios- 2002 y The Constant Gardener –El Jardinero Fiel- 2005). A pesar de que la obra se escribió originalmente en portugués, y que el rodaje se realizó en Sao Pablo, Brasil; Toronto, Canadá; y Montevideo, Uruguay; Meirelles decidió filmarla en inglés, obviamente con fines comerciales, y la bautizó como Blindness (Ceguera, 2008).
Antes de su estreno oficial, que se llevó a cabo en el Festival de Cannes el pasado 14 de mayo de 2008, Saramago miró la película junto con Meirelles en una proyección privada en Lisboa Portugal. Al director nominado al Oscar en 2004, le preocupaba mucho más la aceptación del escritor portugués que los comentarios de la crítica. Al terminar la función, José Saramago afirmó “está aprobada (…). La adaptación está muy bien hecha”. Palabras que le quitaron un peso de encima al director. A pesar de la satisfacción del propio autor por la adaptación de su obra, el filme no convenció a la crítica en Cannes, la cual, calificó al guión como “poco sutil y previsible”, y a su banda sonora como “inadecuada”. A pesar de lo anterior, la misma crítica aplaudió el trabajo técnico, el aspecto visual y las actuaciones realizadas por sus protagonistas, Julianne Moore (The Forgotten –Misteriosa Obsesión- 2004) Mark Ruffalo (Zodiac, 2007) y Gael García Bernal (El Pasado, 2006).
Entrando en materia, la película trata de una epidemia de ceguera que se esparce a todo el mundo, provocando el caos y sacando a relucir lo peor y lo mejor de los seres humanos en una situación límite, o en palabras del propio Meirelles, “es una alegoría sobre la fragilidad de la civilización”. Y es tan frágil nuestra civilización que tanto en Blindness como en The Happening (2008) podemos ver que hay cosas que simplemente suceden, que no tienen explicación pero que marcan a todo el mundo de alguna u otra manera. Afortunadamente, tuve la oportunidad de leer la obra antes de ver la película y, sin temor a equivocarme, puedo afirmar que es una excelente adaptación, que los lugares y personajes que describe magistralmente Saramago (el hospital abandonado, el caos en las calles, la muchacha de las gafas oscuras o el perro de las lágrimas) son perfectamente materializados. Por otro lado, comparto la opinión de la crítica de Cannes con respecto a la banda sonora realizada por Marco Antonio Guimaraes, ya que no tiene un peso determinante en la historia. Al terminar de ver la película, uno no recuerda la música sino las situaciones, los lugares y los personajes, que los hay tanto entrañables (Danny Glover, viejo con una venda negra cubriéndole un ojo) como repudiados (Gael García Bernal, Jefe del pabellón número tres).
Julianne Moore, quien interpreta a la esposa del doctor, lleva todo el peso de la historia, ya que es la única persona que ve en un mundo de ciegos. Simplemente está perfecta en su personaje. Mark Ruffalo, el doctor, también está muy acertado en su trabajo, al igual que Alice Braga (la muchacha de las gafas oscuras). Hago una mención especial a Gael García Bernal, quien sobresale de manera estupenda en su personaje de villano, que a pesar de su relativamente corta participación en la historia, logra desarrollar su personaje de una manera excepcional. Las locaciones son perfectas, se logra ambientar la historia en una ciudad que parece tanto de Estados Unidos, de Oriente o de Europa, llegando con esto, al igual que en la novela, a imprimir ese sentido universal a la historia, no situarla pues, en algún punto del mundo, sino en cualquier lugar. Este detalle tan cuidado no es fortuito, más bien fue una condición de Saramago para poder ceder los derechos de su obra, él le pidió a Meirelles que no ubicara su historia en una ciudad específica, y a bien, se logró el objetivo.
Además de generar críticas dispares, el filme también acarreó protestas. La Federación Nacional de Ciegos, la mayor organización de invidentes de Estados Unidos, realizó manifestaciones públicas de repudio en contra de Blindness en el exterior de salas cinematográficas en donde se estrenó la película en el país vecino. El motivo fue porque, según ellos, el largometraje retrata a los ciegos como depravados. Claro que este intento de boicot, sólo aviva el morbo de la gente y la impulsa a ir corriendo a ver la película.

Al terminar de ver el filme me pregunté si el autor del libro tuvo algo que ver con la adaptación, con el guión o si simplemente estuvo como espectador-supervisor durante el rodaje, ya que, la mayoría de los escenarios literarios convertidos en imagen, dan la impresión de que fueron concebidos por la misma mente, sin embargo, Saramago se mantuvo al margen en toda la filmación. Esto le da un mayor mérito a Meirelles quien realizó un trabajo maravilloso. A pesar de las críticas negativas, el producto cinematográfico es muy bueno, vale mucho la pena ver en la pantalla grande Blindness, la cual, gracias a que la distribuidora estadounidense Focus Features compró los derechos del filme para su distribución a nivel mundial, ya la tenemos en las salas de cine de nuestro país.

jueves, 9 de octubre de 2008

Una de zombies españoles: [REC]





España está viva en el terreno del cine de horror no sólo gracias al multigalardonado Guillermo del Toro, que aunque es mexicano, ha sobresalido con películas producidas o ambientadas en la Madre Patria (El espinazo del diablo, 2001; El orfanato, 2007, de la cual, sólo es productor), sino por otros realizadores que no son conocidos internacionalmente ya que, como casi siempre, las distribuidoras estadounidenses no se interesan por este tipo de cintas. Y como es bien sabido, si Estados Unidos no decide apoyar a determinada película, nunca tendrá una debida proyección comercial a nivel mundial.
Dos jóvenes directores y guionistas del cine de horror español son Paco Plaza (Romasanta. La caza de la bestia, 2004) y Jaume Balagueró (Frágiles, 2005), quienes han apostado por este género, realizando películas bastante decentes. En el año 2006, decidieron aliarse para escribir un guión y dirigir una película de terror no convencional; el resultado fue [REC] (2007).
Es voz del propio Paco Plaza, “la idea era hacer una película de terror que implicara al mismo espectador. Vemos muchas películas en las que somos conscientes de que se trata de una ficción (por los actores, la música…). Queríamos romper un poco con eso y recurrimos al lenguaje de televisión, que parece más veraz”. Y para la crítica en general, lo consiguieron.
La película se trata de una reportera y su camarógrafo quienes se encuentran realizando un reportaje sobre la profesión, estilo de vida y situaciones de riesgo por las que pasan unos bomberos barceloneses. Todo parece rutinario, hasta que reciben una llamada de auxilio, se dirigen hacia un edificio en el que aparentemente sólo tienen que ayudar a una mujer que sufre de algo así como histeria, pero al entrar al cuarto de la mujer, todo cambia. Sucesos inexplicables. Sangre. Gritos. Desesperación. Todo enmarcado en un hermetismo total, alimentado por el gobierno español, quien decide poner en cuarentena al inmueble, sin importar quienes se encuentren dentro del mismo. Hasta aquí, el manejo de la trama es excepcional, fuera de los típicos recursos del cine de horror, con un ritmo excelente que lleva de la mano al espectador a realizarse preguntas sin respuesta (como todo buen thriller psicológico). No hay nada claro, y eso precisamente es el gran acierto del filme. Por un lado, el tipo de realización, lo que se conoce como falso-documental (muy al estilo de El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project, 1999)), en el que el punto de vista de casi toda la película, es a través del objetivo del camarógrafo; esto, aunado a la falta de música, le imprime un realismo estupendo.
Sólo hay un pequeño error secuencial, que puede pasar desapercibido y perdonado si tomamos en cuenta que el producto es bueno, sin embargo, tengo que señalarlo. La pifia se da en una toma directa cuando entrevistan a uno de los enclaustrados en el edificio, mientras se escucha su voz, hay un corte y acercamiento a uno de los muertos; la voz continua; corte y regreso al entrevistado; mientras estos pequeños cortes se dan, la voz no deja de escucharse. Error de edición que, para mi punto de vista, desmorona toda la cierta credibilidad que venía alimentado la película. Claro que este microscópico descuido, no demerita la intención bien lograda del filme.
Tan buena es la película, que Hollywood se dio cuenta de su potencial económico incluso antes de su estreno en España, cuando Screen Gems (división de Sony Pictures Entertainment) decidió comprar sus derechos para realizar un remake al estilo gabacho, que llamará Quarantine, y se estrenará en este mes de octubre de 2008, en Estados Unidos. El trailer del ‘refrito’ estadounidense ya se encuentra en la web, y a juzgar por las imágenes, está muy lejos de la película española, sin embargo, estoy seguro que tendrá una buena aceptación en taquilla.A pesar de que [REC] tiene un par de escenas que rayan en lo ridículo (como cuando la niña es descubierta como portadora del virus), rompe con algunos convencionalismos del cine de horror y utiliza otros que, prácticamente, resulta imposible dejar de lado cuando se aborda este tipo de cine (como el uso de los gritos, los claroscuros, los ‘monstruos’, en este caso, zombies). En general, es muy recomendable ver esta cinta, ya que tranquilamente cumple con su objetivo: asusta e inquieta. Y más allá de lo anterior, tomando en cuenta que el mundo del cine de terror actual se encuentra sitiado por remakes de filmes orientales, se agradece una buena película de habla hispana de dicho género. Claro, sin olvidar la nula aportación de México en este sentido, que se vanagloria con un Km 31 (2006) por ser una buena recaudadora en taquilla, pero que no aporta absolutamente nada; simplemente es una compilación de escenas y personajes de otros filmes de horror, aludiendo claramente a: Sé lo que hicieron el verano pasado (I know what you did last summer, 1997); El aro (The ring, 2002); hasta prácticamente parodiar a El espinazo del diablo (2001).

jueves, 28 de agosto de 2008

Las caras del Che en el cine






¿Reconocen el nombre de Alberto Korda? Ahí les va otra pista, fue un famoso fotógrafo de moda principalmente de los años cincuenta y sesenta. ¿Aún no? Bueno, una pista más: nació en Cuba. Si continúan sin adivinar, les doy un último dato: él tomó la famosa fotografía del “Che” (denominada El Guerrillero Heroico) por la que es conocido en todo el mundo, y que se ha convertido en la imagen más reproducida en la historia de la fotografía mundial, claro que sin darle el mérito que se merece el autor de la imagen. Ahora sí, ¿verdad?
A pesar de que el Che fue un personaje clave en la revolución cubana, y en la ejecución del sistema de guerra de guerrillas en toda Latinoamérica, si no hubiera sido por Korda, el Che Guevara no hubiese tenido el peso mediático y simbólico que carga hoy en día. En la actualidad, nos seguimos topando con la fotografía de Korda en todo tipo de accesorios y objetos kitsch, y gracias a bandas de rock como Rage Against the Machine, los jóvenes le han impreso a la imagen del Che una calidad de estandarte de lucha, de rebeldía, de hacer algo por sus propios ideales. Korda le regaló al mundo la mirada profunda de esperanza, de fuerza, de determinación, de revolución, de melancolía y amor con la que el Che fue sorprendido en aquel 5 de marzo de 1960. Ése es el rostro del Che que todos tenemos presente. Un Che sin voz, sin movimiento, estático. Sin embargo, el cine le ha dado otra cara y otra voz a Ernesto Guevara de la Serna.
La primera película norteamericana sobre el Che se llamó simplemente “Che” (1969), dirigida por Richard Fleischer (Conan el destructor, 1984). El primer rostro del Comandante Che Guevara fue el de Omar Sharif, a quien podemos recordar en uno de los papeles más importantes de su carrera como el príncipe Alí en Lawrence de Arabia (1962). El segundo Che fue protagonizado por el actor cubano Orestes Pérez (Vengo, 2000), en el filme argentino ¡Hasta la victoria siempre! (1997), dirigido por Juan Carlos Desanzo (Eva Perón, 1996).
Hasta hace algunos meses podríamos haber pensado que el definitivo Che de la pantalla grande sería el actor mexicano Gael García Bernal, quien interpretó al comandante revolucionario en dos largometrajes. El primero fue Fidel (2002), dirigido por David Attwood (Shot throught the heart, 1998). Le siguió Diarios de Motocicleta (2004), orquestada por Walter Salles (Central do Brasil, 1997), y producida por Robert Redford.
Para buena fortuna, y después del cuestionable éxito con respecto a la interpretación de García Bernal como el guerrillero argentino-cubano, se comenzó a entablar la negociación para filmar dos películas más sobre este personaje, y obviamente, se tuvo en mente al protagonista de Amores Perros (2000). Sin embargo, y para darle una variedad a la caracterización bastante explotada de Guevara de la Serna, el director encomendado para estas dos entregas, Steven Soderbergh (Ocean’s Twelve, 2004), hizo una excelente elección: Benicio del Toro.
El actor nacido en Puerto Rico no sólo es muy bueno en su trabajo (basta echarle un vistazo a su intervención en Traffic (2000), también dirigida por Soderbergh; The Pledge (Asesino Oculto, 2002) o Fear and Loathing in Las Vegas (1998)), sino que, físicamente, se parece bastante a Ernesto Guevara. Aunque todavía no se estrena de manera oficial, Del Toro ya recibió un premio por esta caracterización en el Festival de Cannes de este año. La primera película se titula El Argentino y está basada en el primer encuentro de Castro y Guevara en México hasta la gestación de la revolución cubana con miras a derrocar al dictador Fulgencio Batista. La segunda entrega se denomina Guerrilla, y se centra en el Che como dirigente del gobierno cubano hasta su famosa y controversial muerte en Bolivia en 1967. Ambos trabajos se estrenarán en Estados Unidos en este año 2008. Esperemos ver pronto estas cintas en las salas cinematográficas de nuestro país. La expectativa está puesta y a juzgar por los trailers y la crítica positiva del trabajo de Benicio del Toro, todo parece indicar que estamos, ahora sí, ante el definitivo Che de la pantalla grande.

viernes, 8 de agosto de 2008

¿El cine es como la realidad o la realidad es como el cine?

Desde la prehistoria, el hombre siempre ha intentado retratar a la realidad. Desde las pinturas rupestres en las que plasmaba sus actividades, convirtiéndose en pintura ya como una disciplina transformada en arte. Ejemplo más fiel es la corriente pictórica impresionista, en la que el autor tenía que retratar fielmente a la realidad lo más que pudiera, tomar prestado un momento subjetivado, un lugar, una visión o un rostro para dejar una copia de algo posiblemente intangible en algo tangible: un cuadro.
Después llegó la fotografía, que en principio de cuentas, al igual que la pintura, nació por la necesidad del hombre por apropiarse de una rebanada de su realidad inmediata. En la actualidad, cuando observamos detenidamente una fotografía podemos percatarnos de muchísimos detalles que el ojo humano no puede percibir a simple vista, entonces, ¿cuál es nuestra realidad, la capturada por el lente de la cámara fotográfica o la que logramos ver con nuestros ojos, podríamos decir, en vivo?
Con el paso de los años y después de muchos experimentos, por fin la fotografía evolucionó, las imágenes fijas cobraron vida, nació el cine. De nuevo, por la necesidad del hombre de hacer suyo un fragmento de la realidad. Pero, ¿qué tan real es el cine con respecto a la realidad? Alguien podría decir, “pues basta ver El Señor de los Anillos para darnos cuenta que el cine es pura fantasía”, en ese sentido tendría razón, sin embargo, hay películas que, aunque parezcan concebidas por una mente retorcida, son tan reales como la realidad misma. Cuando en un noticiero escuchamos, “esta persecución fue como sacada de una película de acción”; por qué mejor no decimos, “la persecución de ‘tal’ película fue como sacada del noticiero de las seis”.
Muchas de las mejores películas de todos los tiempos han sido basadas en hechos reales, o creadas como ficción pero que son superadas por la realidad. Si volteamos a nuestro alrededor, no podremos percibir todas las situaciones que suceden en ese entorno, y mucho menos, en otros países. Por fortuna, para eso tenemos al cine. Hay cine que nos hace vivir nuevamente algo ya transitado, un déjà vu eterno, un vaivén arrítmico, fragmentado pero que es parte de un todo, de un mundo en el que nos tocó vivir o de un mundo en el que desearíamos estar. Entonces, ¿el cine es como la realidad o la realidad es como el cine? Nunca lo sabré.

jueves, 24 de julio de 2008

El Caballero de la Noche, la mejor película del Hombre Murciélago




Hablar bien de la más reciente película del director inglés Christopher Nolan, Batman, The Dark Knight (Batman, El caballero de la noche, 2008) sería redundar en lo que sabemos los que ya tuvimos oportunidad de verla, que simplemente es una obra maestra. Sin embargo, no puedo dejar de alabar el genio de Nolan, quien nuevamente trabajó con su hermano menor Jonathan Nolan, con el que ya había colaborado en el filme de culto Memento (Amnesia, 2000).
La ambientación del filme es estupenda, regresa a la oscuridad impresa por Burton en las dos primeras entregas del Hombre Murciélago (Batman, 1989 y Batman Returns, 1992); los efectos en las escenas de acción están muy bien cuidados; en lo que respecta a las actuaciones, hay un lado bastante flaco. Nolan no dio una en la selección de la actriz responsable de darle vida a Rachel Dawes, la eterna enamorada de Bruce Wayne. Si en Batman Begins (Batman inicia, 2005), Katie Holmes no pudo con el personaje, ahora a la actriz Maggie Gyllenhall (Stranger than fiction, 2006; Mona Lisa smile, 2003) le quedó enorme; su corta pero significativa intervención es completamente insípida. Afortunadamente, en El caballero de la noche, Nolan decidió darle un giro dramático al personaje de Rachel Dawes. Esperemos que de esta manera se quite ese mal estigma.
Las interpretaciones de Michael Caine (Alfred), Gary Oldman (teniente Gordon), Aaron Eckhart (Harvey Dent, Dos Caras) y Morgan Freeman (Lucius Fox, el presidente de Wayne Enterprises), son muy buenas. Y ni que decir de Bruce Wayne y su alter-ego, encarnado por Christian Bale quien se ha ganado a pulso el mote de El Perfecto Batman, con perdón de Michael Keaton.
El caballero de la noche nos regala escenas memorables extendiendo sus alas para volar entre edificios en plena oscuridad de Ciudad Gótica; sorteando obstáculos con el objetivo de alcanzar a sus enemigos montado en la “bati-moto”, o simplemente desapareciendo en lo más hondo de un callejón entre sábanas transparentes de humo, dejando atrás una tenue estela de polvo y su silueta tatuada en la pupila del espectador inmutado ante aquella alegoría del miedo. Pero más allá de Batman, más allá de sus seis aventuras cinematográficas, más allá de todos sus enemigos (Dos caras, El Pingüino, El Acertijo, etcétera) está su emblemática antítesis, su eterno contrario: El Guasón (The Joker).
Es irremediable comparar al Guasón interpretado en 1989 por Jack Nicholson (The Departed, 2006; The Shining, 1980; Chinatown, 1974) con el de Heath Ledger (Brokeback Mountain, 2006; Ned Kelly, 2006; A Knight’s Tale, 2001). Ambas actuaciones son excelentes, sin embargo, si nos centramos en una estricta comparación de dichas caracterizaciones, Ledger se lleva a Nicholson por mucho. Cada segundo que aparece a cuadro el Guasón en el filme de Nolan, es estupendo. Ledger logró adentrarse tanto en el personaje que hasta el brillo de sus ojos es distinto y le regaló características antológicas; tics como el de sacar la lengua de vez en vez; el tono de voz es entre ácido y misterioso pero con un toque de demencia; la forma de caminar como trastabillando; las carcajadas que seguramente no dejarán dormir a más de uno; la mirada profundamente sicótica y ya ni hablar del maquillaje y el cabello que le da esa similitud tanto legendaria (por las tragedias tan conocidas) como oscura, con El Cuervo (The Crow, 1994).
Tampoco podemos dejar de comparar Batman de Tim Burton, con The Dark Knight. Hay escenas casi idénticas. Primer ejemplo: en la película Batman, el Guasón irrumpe una reunión de mafiosos de Ciudad Gótica para presentarse y termina matando a uno de ellos; en El caballero de la noche, el Guasón hace lo mismo, aunque el motivo es distinto. Segundo ejemplo: en Batman, después del desfile, el Hombre Murciélago se aproxima en el “bati-avión” y el Guasón lo reta con los brazos abiertos justo en medio de la calle; en El caballero de la noche, el Guasón hace lo mismo, la diferencia radica en que Batman ahora viene en la “bati-moto”. Tercer ejemplo: en Batman, el Guasón irrumpe en una fiesta de alta alcurnia celebrada por Bruce Wayne; en El caballero de la noche, sucede lo mismo. A pesar de que es evidente la referencia de la obra de Burton en la de Nolan, en conjunto The Dark Knight difiere bastante de la primera película de Batman. Batman, El caballero de la noche, es un thriller estrepitoso, de esos que de principio a fin nos mantienen al filo del asiento, con escenas y frases que indiscutiblemente ya forman parte de la historia del cine.

jueves, 17 de julio de 2008

Los robots también sienten: Wall-E




¿Es posible que una máquina, que un conjunto de engranes, que un artilugio frío por dentro y por fuera, posea la cualidad humana de sentir, de emocionarse o aún más, de enamorarse? Si respondemos esta interrogante utilizando una estricta lógica, obviamente la réplica sería un contundente: no. Sin embargo, en el cine todo se puede volver realidad.
En 1986, el director John Badham nos trajo el entrañable filme Corto Circuito (Short Circuit). En esta película se cuenta la historia de Johnny-5. La trama comienza con el invento de un robot creado con fines pacíficos pero con cualidades para la milicia estadounidense. En la presentación del prototipo, el modelo “número 5” es afectado por un rayo y como por arte de magia (como sólo en el cine puede suceder) deja de ser un invento militar para convertirse en un androide con cualidades humanas que se robó el corazón de miles de espectadores. Para 1988, se estrena la secuela de las aventuras del tierno Johnny-5: Corto Circuito 2 (Short Circuit 2). Este largometraje es un innegable referente para que veinte años después, Pixar realizara Wall-E (2008).
A Wall-E lo podemos comparar con Johnny-5 tanto en lo estético como en la “manera de ser”. Ambos caminan gracias a una bandas semejantes a las utilizadas por los tanques militares; su rostro es prácticamente igual; pero lo más importante de todo (en ambos casos) es la expresividad de sus ojos, que con un sencillo cambio de posición y una casi imperceptible variación en la brillantez de su mirada, logra transmitir fehacientemente el estado de ánimo en el que se encuentra. Una de las cualidades de Johnny-5 es su peculiar forma de hablar; en este sentido, Wall-E se diferencia debido a que sólo emite sonidos mecánicos y una que otra palabra cual si fuese un niño que apenas comienza a balbucear.
La película Wall-E nos cuenta la historia futurista de un robot fabricado para limpiar la Tierra que, dentro de la monotonía de su labor, se da cuenta que le gusta el baile, que se maravilla con artefactos utilizados por humanos como por ejemplo un encendedor o un cubo de rubik. En el trajín de su vida diaria sus sentimientos se expanden al conocer al robot explorador Eva (Eve), del cual se enamora a primera vista y libra divertidas y enternecedoras aventuras. Pero Wall-E es más que una historia de amor; es una mirada al sedentarismo en el cual nos tiene inmerso la practicidad de la vida moderna; es una visión de lo que puede llegar a convertirse nuestro planeta gracias a nuestra inconciencia ecológica; es una llamada de atención principalmente a los gobiernos de los países que más contaminan (a Estados Unidos, en primer lugar, recordando que ni siquiera le convino firmar el Protocolo de Kioto) para que hagan algo al respecto.
El cine es un poderoso medio para crear conciencia y siempre será reconocible que productoras tan importantes como Pixar utilicen sus recursos para contar historias con mensajes positivos, a pesar de que su fin primordial sea la recaudación en taquilla.

jueves, 10 de julio de 2008

Gael García nos cuenta una historia con Déficit




Gael García Bernal ha incursionado como actor en muchas películas verdaderamente memorables. Desde Amores perros (2000), pasando por Y tu mamá también (2001), Diarios de motocicleta (2004), La ciencia del sueño (2006), entre otras. Varios largometrajes han destacado en el mundo del cine por distintos factores; por un lado, ha sobresalido la importancia histórica-contextual de la realización de determinada producción (por ejemplo, Fidel, 2002), y por otro, ha brillado más la controversia que el hecho de ser una buena película (El Crimen del Padre Amaro, 2002). Sin embargo a lo anterior, la buena calidad histriónica de Gael García se ha hecho valer por sí misma, llevándolo a trabajar con uno de los directores más prolíficos y controversiales del cine español contemporáneo: Pedro Almodóvar Caballero, a quien le debe una de sus mejores actuaciones interpretando a Ignacio, a la travesti Zahara y a Juan en la excelente La mala educación (2004).
La carrera actoral de García Bernal ha ido en ascenso, y al parecer, así seguirá debido a que es muy selectivo con las historias en las que participa y con los directores con los que decide trabajar. Por todo lo anterior, aunado a su carrera de productor cinematográfico a través de Canana Films, compañía que fundó con su amigo Diego Luna, la ópera prima del joven actor causó gran expectativa en México y el mundo. Déficit (2008) por fin llegó a las salas cinematográficas de todo México, presentándose en escenarios como el 5º Festival Internacional de Cine de Morelia, y Cannes en 2007. Lamentablemente, su primer trabajo como director dejó mucho que desear.
En palabras del propio Gael, Déficit trata del “ninguneo de los ricos a los pobres, cómo la servidumbre de la casa se esconde y se ningunea sí misma, cómo los personajes están en búsqueda de una sola acción buena que los haga sentir que su existencia tiene valor y cómo es que en el camino la riegan”. A pesar de que la premisa es interesante, no logró plasmarla de una manera efectiva en la pantalla grande, el lenguaje cinematográfico es tan pobre que no logra llegar a un clímax importante en todo el filme. Comienza con buen ritmo pero a la mitad de la historia, decae totalmente y termina llevando a rastras al espectador hasta el final de la historia.
Lo curioso de la ópera prima de García Bernal, es la nada creíble actuación del propio director, quien interpreta a Cristóbal, el personaje principal. La personificación resulta en partes sobreactuada, debido a que por momentos olvida el característico modo de hablar “fresa”, supuestamente inherente a Cristóbal. Esto nos hace preguntarnos si como director es buen actor, o si sus mejores actuaciones se deben al manejo de los directores que lo empujan a realizar un buen trabajo, o si de plano no es capaz de llevar a cabo una actuación decente sin una batuta externa.
A pesar de que recibió la asesoría de algunos directores experimentados (Michel Gondry, La ciencia del sueño), no se logró el objetivo: contar una historia que transmitiera algo. Debido a que toda la trama se desarrolla dentro de un solo espacio, una casa de Tepoztlán, y buena parte de ella es por la noche, la iluminación no ayuda; hay secuencias en las que se pierde totalmente la profundidad de campo, es decir, no se distingue lo que hay detrás de los personajes. Los demás actores tampoco se destacan, quedan simplemente como actores secundarios sin un peso importante dentro de la historia, con excepción de Tenoch Huerta, quien encarna al jardinero de nombre Adán, que a pesar de no tener una actuación para recordar, es de lo menos peor en la película. Como reza el dicho, “echando a perder se aprende”, esperemos que en la próxima osadía de Gael García Bernal en la dirección de un largometraje, corrija muchos de los errores en los que visiblemente cayó con Déficit.